La higiene respiratoria consiste en aplicar medidas simples para evitar la propagación de virus y bacterias al toser, estornudar o respirar cerca de otras personas. Este hábito es fundamental para prevenir enfermedades respiratorias como la gripe, el resfriado común o infecciones más graves.
Entre las prácticas más efectivas están cubrirse la boca y la nariz con el codo o un pañuelo desechable, usar mascarilla cuando sea necesario y lavarse las manos después de toser o estornudar.
Adoptar la higiene respiratoria no solo protege a quien la practica, sino también a familiares, compañeros de trabajo y personas vulnerables de la comunidad.
En definitiva, incorporar la higiene respiratoria a la rutina diaria es un gesto sencillo que salva vidas y fortalece la salud pública.

